INVESTIGACIÓN ACCIDENTE METRO VALENCIA

INVESTIGACIÓN ACCIDENTE METRO VALENCIA

             Después de más de siete años desde el accidente del metro de Valencia se ha comenzado con las declaraciones de los agentes de policía que confeccionaron el informe técnico policial el día de los hechos. Hasta ahora el Juzgado no había considerado necesaria esta diligencia, aunque es la habitual en todos los procedimientos penales y más aún, en aquellos especialmente graves como éste.
            Este primer informe recogía los datos observados in situ por los agentes de la autoridad en la inspección ocular, la recogida de vestigios que pudieran orientar sobre las causas del accidente, la descripción de los elementos de seguridad de la vía y del convoy siniestrado y de forma especialmente importante la extracción de la información de las caja negras de la U.T.A ( Unidad de Tren Articulado).
             Respecto a esta extracción sorprende que no se realizara a presencia judicial, que la misma se realizara a las 4:50 de la madrugada, pocas horas después del accidente, y en las oficinas de F.G.V en Valencia Sud a presencia de la directora de FGV, del Jefe de Talleres y de otros dos empleados y después de discutir con el agente encargado de la custodia, ya que éste tenía ordenes de trasladar la caja a Jefatura, decisión que cambio de forma sobrevenida por indicaciones realizadas telefónicamente por el agente encargado de la investigación, tras la insistencia de la dirección de ferrocarriles.
            Pero lo más sorprendente es que alegando el efecto 2000 el Jefe de Talleres justificase el borrado inevitable de los datos originales de la caja registradora de eventos (caja negra) una vez hecha la extracción de datos, sin asegurarse de efectuar una copia de seguridad, lo que unido a que el único agente presente en ese momento se negase a firmar la escueta acta levantada al efecto por la directora de FGV genera, más dudas que despeja, sobre la forma de extraer una información tan importante para la investigación.
            En todo caso es incomprensible que diligencias tan esenciales como las declaraciones de los peritos policiales se efectúen siete años y medio después del accidente y, aunque están revelando información importante para la instrucción del procedimiento, son demasiadas las preguntas que quedan sin respuesta como consecuencia del tiempo trascurrido. 

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